Macarrones con bechamel de azafrán y queso

Dentro de las recetas tradicionales con pasta, siempre encontramos los típicos macarrones con bechamel. Es un plato fácil de hacer, muy nutritivo y que podemos dejar en el frigorífico para comer de un día para otro si tenemos que trabajar al día siguiente. Pero, cuando le añadimos el azafrán de Antonio Sotos, se nos quedan unos macarrones con bechamel de azafrán y queso perfectos.

 

Tenemos otras recetas para preparar una buena comida para los niños, como los tallarines con salsa de marisco con los que celebramos el Día Mundial de la Pasta, o los deliciosos raviolis con crema de azafrán, pero estos macarrones con bechamel de azafrán tienen la ventaja de que son muy rápidos de preparar y pueden cocinarse en cualquier situación.

 

Es bueno para las comidas con la familia, pero también para combinar con muchos otros alimentos como verduras, carne o incluso pescado. De esta forma, disfrutarás con el aporte de nutrientes ideal para realizar actividad física o afrontar el día lleno de motivación.

 

Receta: Macarrones con bechamel de azafrán y queso

Ingredientes

  • 450 g. de macarrones
  • 25 g. de mantequilla
  • 1 cucharada sopera de harina
  • 75 g. de queso curado y rallado
  • 1 bolsa de cuatro quesos rallados
  • Sal marina
  • Aceite virgen extra
  • Nuez moscada
  • Hebras de azafrán
  • 500 ml. de leche fresca

Elaboración

En primer lugar, dejaremos hecha la cremosa salsa bechamel con la que acompañaremos los macarrones.  Es tan fácil como poner mantequilla en una cazuela hasta que se derrita, añadir la harina y cocinarlo todo bien para montar la bechamel. No te olvides de añadir el azafrán cuando esté casi hecho

Ralla el queso curado, y añade el queso y la sal a la mezcla. Liga la salsa y añade la leche lentamente hasta que cambie de color, lo que nos indicará que se encuentra aromatizada y lista para consumir. Precalienta el horno a 180º antes del siguiente paso.

¡Es el momento de preparar nuestros macarrones! Escúrrelos en un colador hondo y después ponlos en la fuente de horno con la nuez moscada y la mantequilla. Mézclalo todo para que se reparta entre toda la pasta.

A continuación, pon la salsa por todo el recipiente, vigilando que no se salga o se escurra y que todos los macarrones queden tapados. Coge la salsa de cuatro quesos rallados y espárcela con generosidad.

Ya con el horno caliente, introduce la fuente indicando la parte de arriba con la opción de gratinado al gusto de cada uno (normalmente, esta opción se representa con tres puntos o tres rayas en el horno). Tú eliges el tiempo que quieres dejarlos dentro, dependiendo de si te gustan más crujientes o más cocidos.

Y ya está. Añádele más queso para que el resultado final quede cremoso y reluciente. Una buena alternativa consiste en cocinar primero las verduras o añadirlas en la fuente, acompañando el plato con una pequeña ensalada para equilibrar el aporte de hidratos y vitaminas. La elección es tuya.

Lo interesante de la pasta es que tiene muchos usos distintos, dentro del horno o simplemente cocida para comer directamente con tomate o pesto. También puedes cocinar la pasta fresca con azafrán, una receta natural en la que preparas la masa y solo tienes que ponerla a fuego medio para ver los resultados culinarios.

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