Gazpachos manchegos, una receta tan de la tierra como Don Quijote

Como no podía ser de otra manera, los gazpachos manchegos son uno de los platos más típicos de La Mancha. En algunas zonas se denominan galianos y es un guiso caldoso que originariamente se elaboraba con carnes de caza, como conejo, codorniz o perdiz. Hoy en día, el plato ha evolucionado y se prepara con conejo, pollo, e incluso, con pescado y marisco.

 

Lo más tradicional de los gazpachos manchegos es la torta cenceña, que es un pan que se elabora sin levadura. La torta se añade troceada al final de la elaboración para que absorba el caldo, consiguiendo una textura increíblemente suave y de potente sabor.

 

Los gazpachos manchegos son un plato sencillo, de los de toda la vida, que ya aparece en la novela ‘Don Quijote de La Mancha’: “Mejor me está a mí una hoz en la mano que un cetro de gobernador, más quiero hartarme de gazpachos que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre”, (Quijote, II, 53).

 

De los gazpachos se dice que “se come hasta la cuchara y el plato”, ya que tradicionalmente se servían sobre la torta, que hacía las veces de plato y de cuchara. Dicho esto, ¡a los fogones, que empezamos a cocinar!

 

Receta: Gazpachos manchegos

Ingredientes

  • ½ conejo
  • ½ pollo campero
  • 200 g de torta cenceña
  • 1 cebolla
  • 2-3 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo
  • 150 g de tomate natural
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 vaso de vino blanco
  • Agua
  • Sal y pimienta

 

Elaboración

Salpimentamos los trozos de carne y los doramos en una sartén con un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Cuando esté, sácalo y reserva.

 

Pela y pica los ajos y la cebolla y sofríelo en la misma sartén que en la que has dorado la carne. Incorpora el pimiento troceado y cuando esté blandito, añade el tomate. Echa la pimienta recién molida y deja que dé un hervor todo junto. Incorpora el vaso de vino blanco y cuando reduzca, añade la carne y el agua. Sube la temperatura del fuego y en el momento en el que rompa a hervir, bájalo.

 

Deja que se cocine unos 20-30 minutos a fuego lento y, de vez en cuando, retira la espuma que se forma en la superficie.

 

Pasado este tiempo, añade la torta cenceña troceada. Pasados 5-10 minutos, retíralo del fuego y deja que repose. Cuando los pruebes y rectifiques el punto de sal, los gazpachos manchegos estarán listos para servir.

 

¡Qué aproveche!

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