4 comidas castellano-manchegas que ya comía Don Quijote

Las andanzas de Don Quijote por tierras de La Mancha no sólo proyectaron mundialmente nuestra región, sino también, nuestra gastronomía. Por ello, hoy, en vísperas de la celebración del Día de Castilla-La Mancha, recordamos cuatro comidas castellano-manchegas que ya comía tan ilustre hidalgo.

 

Las referencias gastronómicas son una constante en la obra de Miguel de Cervantes. Tanto, que ‘El Quijote’ se considera una de las novelas que más datos proporciona sobre la cocina española del Renacimiento. Una cocina popular manchega que, en muchos casos, se ha mantenido inalterable hasta nuestros días.

 

Comidas castellano-manchegas

Cervantes cita numerosos alimentos. Ternera, vaca, cabrito, legumbres y viandas, entre ellos. También menciona el caviar, siendo la primera vez en toda la literatura española que se le nombra. En el capítulo 54-2, dice: «Pusieron asimismo un manjar negro que dicen que se llama «Cabíal», y que es hecho de huevos de pescados, gran despertador de la colambre».

 

Don Quijote cuenta que la comida habitual en su casa consistía en «una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, y algún palomino de añadidura los domingos» (cp.1-1).

 

  • Olla podrida. La olla -antecesora del cocido- admite un sinfín de ingredientes, como sopa, legumbres, verduras y carnes. Podrida hace referencia al hecho de cocer muy despacio, deshaciéndose prácticamente todos sus ingredientes. Sancho Panza no duda en afirmar: “mientras más podridas, mejor huelen” (cp. 49-2). Cuando nuestro paisano menciona que sus ollas llevaban más vaca que carnero era porque la carne de carnero era en la época más cara y apreciada.

 

  • Salpicón por las noches. Hace referencia así Don Quijote a la actual ‘ropa vieja’. Un plato que aprovecha las sobras de carne, legumbres y verduras de la olla, que se mezclan con cebolla y se aliña con aceite y vinagre. En aquel entonces se tenía la costumbre de servirse frío para cenar.

 

  • Duelos y quebrantos. Hay quien piensa que los duelos y quebrantos a los que se refiere Cervantes son huevos con torreznos. Otros, tortilla de sesos o un guiso de carne. A día de hoy, la receta de duelos y quebrantos está elaborada a base de huevos revueltos, chorizo y tocino de cerdo o panceta.

 

  • Gazpachos. Las referencias a los gazpachos son constantes a lo largo de la novela. Sobre todo, por parte de Sancho, quien en el capítulo 53-2 dice: “más quiero hartarme de gazpachos, que estar sujeto a la miseria de un médico impertinente que me mate de hambre».

 

El queso, la empanada, el pan y el vino son otros de los alimentos que no faltan en las alforjas del escudero. Pero, además, en la obra encontramos también referencias a alimentos y comidas castellano-manchegas como las habas, el pisto manchego, la caldereta de cordero o el arrope.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *