Cuando las temperaturas comienzan a bajar y los días se vuelven más cortos, la cocina reclama el calor de los postres de toda la vida. Los buñuelos de viento son uno de los grandes baluartes de la repostería tradicional española: pequeños bocados fritos, ligeros y huecos por dentro, listos para albergar los rellenos más deliciosos. En Antonio Sotos, como defensores del «oro rojo» desde 1912, nos apasiona enriquecer las recetas del recetario popular aportando un toque de elegancia y diferenciación.
Hoy te proponemos una reinvención gourmet: buñuelos de viento rellenos de crema pastelera de azafrán y chocolate blanco. Una combinación donde la cremosidad del cacao blanco suaviza los matices terrosos del azafrán, logrando un equilibrio dulce, floral e inolvidable.
El secreto de la crema: Azafrán e infusión de chocolate blanco
El éxito de este postre reside en la armonía entre sus ingredientes. Aunque el azafrán suele asociarse a platos salados como arroces o guisos, su perfil aromático tiene un potencial extraordinario en la repostería de vanguardia.
- Infusión de la leche: Para extraer el máximo potencial de nuestro Azafrán Antonio Sotos, infusionamos la leche de la crema pastelera a temperatura suave. Las hebras liberan sus compuestos aromáticos y le otorgan un tono amarillo dorado natural, sin necesidad de colorantes artificiales.
- Emulsión con chocolate blanco: Al incorporar pepitas de chocolate blanco al final de la elaboración de la crema, el dulzor mantecoso del cacao reduce el amargor característico de la especia, creando un relleno denso, sedoso y muy equilibrado.
Ingredientes necesarios
Para la masa de los buñuelos de viento:
- 125 ml de agua.
- 125 ml de leche entera.
- 80 g de mantequilla sin sal.
- 1 cucharada de azúcar.
- 1 pizca de sal.
- 150 g de harina de trigo común.
- 4 huevos de tamaño M (a temperatura ambiente).
- Ralladura de 1/2 limón.
- Aceite de oliva suave o de girasol para freír.
- Azúcar glas para espolvorear.
Para la crema pastelera de azafrán y chocolate blanco:
- 500 ml de leche entera.
- 6-8 hebras de Azafrán Antonio Sotos.
- 4 yemas de huevo.
- 80 g de azúcar.
- 40 g de almidón de maíz (maizena).
- 100 g de chocolate blanco para repostería (en pepitas o troceado fino).
Elaboración paso a paso
1. La infusión de la crema de azafrán
En un cazo, vierte la leche junto con las hebras de Azafrán Antonio Sotos. Calienta a fuego medio hasta que comience a romper el hervor. Apaga el fuego, tapa el cazo y deja reposar durante 20 minutos. Verás cómo la leche adquiere un color dorado sol y un aroma cálido inconfundible.
2. Preparación de la crema y fusión con el chocolate
En un bol, bate las yemas con el azúcar y la maizena hasta obtener una mezcla homogénea. Cuela la leche infusionada para retirar las hebras (o déjalas si prefieres un acabado rústico) y viértela poco a poco sobre las yemas sin dejar de remover con unas varillas.
Vuelve a poner la mezcla a fuego suave y remueve constantemente hasta que espese. Retira del fuego e incorpora inmediatamente el chocolate blanco troceado. Mezcla enérgicamente hasta que el chocolate se derrita por completo con el calor residual. Vierte la crema en un bol, cúbrela con papel film al contacto y déjala enfriar completamente en la nevera.
3. Elaboración de la masa de buñuelos (masa choux)
En una cazuela, combina el agua, la leche, la mantequilla, el azúcar, la sal y la ralladura de limón. Lleva a ebullición. Cuando la mantequilla se haya disuelto por completo, añade la harina de golpe.
Remueve con una cuchara de madera a fuego suave hasta que la masa se despegue de las paredes de la cazuela formando una bola seca. Retira del fuego y deja templar unos minutos.
4. Integración de los huevos y frito
Añade los huevos de uno en uno, integrando por completo cada huevo antes de añadir el siguiente. Obtendrás una masa cremosa, brillante y densa.
Calienta abundante aceite en una sartén profunda a fuego medio (unos 160 °C – 170 °C). Con la ayuda de dos cucharitas, ve formando bolitas de masa y échalas al aceite. Los buñuelos comenzarán a inflarse y a darse la vuelta solos en el aceite. Fríelos hasta que estén bien dorados y crujientes por fuera. Retíralos a un plato con papel absorbente.
5. Relleno y acabado gourmet
Una vez fríos los buñuelos, pasa la crema pastelera de azafrán y chocolate blanco a una manga pastelera con boquilla fina. Haz un pequeño corte o perforación en el lateral de cada buñuelo e introduce el relleno generosamente.
Colócalos en una fuente de servir y espolvorea abundante azúcar glas por encima.
Para conseguir que los buñuelos queden extra ligeros y huecos por dentro, evita subir demasiado la temperatura del aceite. Una fritura pausada permite que el vapor interior haga crecer la masa antes de que se dore la capa exterior.






